Saltar al contenido
Aves Exóticas

Quetzal crestado

En el mundo de la avicultura, ¿qué tendría de malo buscar los ejemplares más hermosos que hay en el mundo? Porque si es tu caso, y sobre todo lo que quieres son ejemplares que sean bellos a la vista, sobre todo deberías pensar en el quetzal crestado.

¿De dónde es esta ave?

El quetzal crestado, que por algunos es conocido como el quetzal de cola blanca. Es conocido con el nombre científico de pharomachrus antisianus y se trata de una especie que es familia de los trogonidae.

Es nativo de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, y lo normal es que viva en el bosque montano húmedo tropical y subtropical, aunque puede que acabe yendo a zonas más bajas. No se le han reconocido por el momento subespecies.

¿Y cuál es su aspecto físico?

Se trata de un ave de gran tamaño, ya que mide entre 33 – 34 centímetros. Presenta un ligero dimorfismo sexual que ayuda a diferenciar al macho de la hembra, especialmente porque el macho tiene una cresta  de un tono anaranjado, mientras que las hembras carecen por completo de ella.

El color de su pluma la garganta es de un tono café, mientras que su cresta frontal es corta, proyectada sobre el pico, de un tono amarillo anaranjado. La parte inferior d ela cola es de color negra, pero tiene tres pares de rectrices externas barradas. La parte externa de su cuerpo es de un tono blanco y negro. El color de su vientre es de un rojo intenso, mientras que en el resto de su plumaje predomina el color verde. Las hembras tienen la cabeza de color marrón.

Es una especie que está bien extendida por los países en la que es endémica, siendo una de las más bellas y protegidas. De febrero a junio, tanto machos como hembras, cantan sin parar, porque es la época ideal para la reproducción.

¿Qué más se sabe sobre esta ave?

Lo cierto es que debido al gran problema que supone sus cuidados en un ambiente que no sea tropical, hay pocos datos sobre su cuidado. Precisará de una jaula de gran tamaño, la cuál sería mejor que esté ubicado en el exterior, con algún espacio en el que pueda protegerse del sol cuando sea verano y de la lluvia en los meses más fríos. Además, no suele dar problema en compartirla con otras aves, por lo que se la podría meter con algún otro ejemplar. Eso sí, tiene que ser del mismo tamaño, porque sin de menor, es posible que se imponga a las demás.

Su alimentación se compone de insectos y fruta. Especialmente come laurel, moras y aguacates silvestres, pero sin muchos problemas se le pueden dar otras frutas como la manzana o la pera. En la jaula tendrá que tener muchas perchas y algún que otro juguete con el que se pueda entretener.

La reproducción de esta especie no puede dejarse en manos de novatos, ya que se trata de un ave que se ha trabajado bastante poco con ella y la mayoría de personas que la tienen en casa la cuidan como una mascota.

No se sabe mucho sobre cuál es su carácter hacía el ser humano, porque son pocos los ejemplares que se han intentando criar en libertad como ocurre con las cotorras y los loros. Es fácil que coja confianza, pero el conseguir que se pose sobre el hombro o quiera comer de la mano ya es algo que resulta un poco más complicado. Sin embargo, la maravilla del resto que supone el cuidarla es algo que llama a todos los amantes de la avicultura.

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *