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Aves Exóticas

Periquitos

Los periquitos son una de las aves domésticas de compañía más comunes para tener en casa, por su belleza, lo relajante que resulta su canto y lo fácil que es su cuidado. Un animal con mucha historia con el ser humano.

Tipos de periquitos

¿De dónde proceden los periquitos?

Los periquitos son originarios de Australia, siendo la especie registrada como tal en 1804. Cuando se descubrió este pequeño animal, su belleza hizo que muy pronto miles de estos animales fueran capturados para comercializarlos. No obstante, los largos viajes para el transporte y el desconocimiento de la alimentación de estos animales provocaba la muerte de más del 95% de los animales capturados.

Aunque el periquito más común es el periquito de color verde, azul o amarillo, durante los dos siglos de crianza los criadors han logrado el nacimiento de nuevos colores como el gris, el pios o el violeta.

¿Cuáles son las características más comunes del periquito?

Los periquitos, por norma general, miden 18 cm de la cabeza a la punta de la cola, aunque hay alguna variedad un poco más grande, y pesan alrededor de 35 gr. La variedad silvestre, la más conocida, tiene partes inferiores de color verde claro liso, con la cabeza en un tono amarillento y un listado negro en la parte posterior de la misma. Sin embargo, su garganta y frente tienen un color amarillo liso con una mancha morada en la mejilla y tres motas negras enmarcando cada lateral de la base de la garganta.

En el centro tiene manchas negras, las cuáles solo son visibles cuando despliega las alas. Su pico curvado hacía abajo es de un color gris verdoso y sus patas son de un tono gris azulado, con dos dedos hacía adelante y dos hacía atrás. Esto les facilita mantenerse en pie en las ramas de los árboles, cables y alimentarse de semillas.

¿Cuál es el comportamiento de los periquitos?

Al contrario que otras aves, los periquitos son animales muy sociables. Suelen vivir en bandadas, aunque son bastante territoriales incluso entre los de su misma especie. Con humanos no suelen tener muchos problemas de sociabilidad, pudiendo acostumbrarse a estar con estos y tratarlos como uno más de los suyos.

Cuando el periquito vive en cautiverio, hay una serie de pautas que ayudan al dueño a conocer cuál es el estado de su periquito. Por ejemplo, cuando se asea y limpia el plumaje con el pico, colocando cada pluma en su lugar, el animal se estará acicalando, una señal de que se siente a gusto en su jaula. Por supuesto también se limpiará el pico y emitirá su clásico gorgojeo, su canto. Aunque algunos periquitos son tímidos y les cuesta un poco cantar.

No es la única señal que hará este animal. La posición que tome también es un mensaje hacía su dueño. Si está sobre una sola pata significa que está descansando, pero si estira un ala y una pata al mismo tiempo, quiere decir que necesita ejercicio, pero la jaula es demasiado pequeña para él o que se siente bastante aprisionado.

En el caso de levantar el plumaje, dando a su cuerpo la forma de bola, es una señal de que el animal siente frío y precisa de calor. En estos casos hay que trasladarlo a un lugar más cálido de la casa o dónde le pueda dar el sol. No bastante, en el caso de que separe las alas del cuerpo, con el pico levemente abierto, es una señal de que tienen mucho calor. En estos casos lo mejor es meterles en la jaula un taza con agua para que se bañen y se refresquen.

Si se asustan, estos animales pegan su plumaje al cuerpo, manteniéndolo tieso y respiran con rapidez. Es normal que estiren el cuello hacía arriba. Pueden haberse asustado por algo que hayan escuchado fuera de la jaula o porque no esperase a su dueño. En el caso de dejarlo libre, no es recomendable perseguirlo para devolverlo a su jaula. Ya volverá por si solo.

Al contrario que a otros animales, a los periquitos les encantan los ruidos, especialmente del ambiente en general. Por lo que si se enciende la televisión o la radio donde haya uno de estos ejemplares, no sería extraño verlo mirando hacía esta. Curiosamente, aunque les encanta el ruido, son muy asustadizos, por lo que hay que tener mucho cuidado al tratarlos.

¿Cómo actúan los periquitos cuando comparten jaulas?

Los periquitos son animales sociables, pero también muy territoriales. En el caso de que se vaya a tener más de un ejemplar, es indispensable que estos convivan juntos desde el comienzo.

Dos machos se pelearán entre si para ver quién es el dueño de la jaula. Quien comerá primero, quien beberá antes, quien se sube a un palo… no se causarán la muerte el uno al otro, pero si se harán bastante daño. En el caso de las hembras es normal que se le peleen entre sí, ya que está en su naturaleza, especialmente si hay otro macho en la jaula.

Por este motivo es el que estos animales tienen que convivir juntos desde temprana edad o comprar una jaula lo suficientemente grande para que se puedan mover con libertad y tener cada uno un territorio.

¿Distinguir la edad y el sexo de un periquito?

Aunque no lo parezca, distinguir la edad y el sexo de un periquito es muy sencillo. La edad se determina por las líneas en la frente. Los periquitos jóvenes tienen la frente cubierta de líneas, mientras que los adultos la tienen lisa. Además, los jóvenes tienen plumas de tonos menos intensos. Otra forma es el color de los ojos; los periquitos jóvenes tienen el ojo completamente negro, mientras que los adultos lo tienen un aro blanco con un punto negro.

En cuanto a la forma de diferenciar a un macho de una hembra, la clave se encuentra en la cera, o lo que es lo mismo, la parte superior del pico alrededor de las narinas. Los machos tienen esta zona completamente azul, mientras que las hembras lo tienen de un tono blanco a color crema, salvo en su etapa de celo, que lo tienen de color marrón.

¿Qué jaula hay que comprar para un periquito?

La pregunta más importante a la hora de cuidar de uno de estos animales está en: ¿qué jaula comprar? Sí, es posible que el periquito se acostumbre a vivir con un poco de libertad por la casa, pero el mayor parte de su tiempo lo pasará en una jaula. Por eso es importante escogerla bien.

El tamaño mínimo de la jaula tiene que ser de 50 cm de ancho si va a alojar a un solo periquito. En el caso de alojar a dos, lo mejor es que sea de un metro de ancho. Ahora, ¿por qué tan ancha? ¿Y de alto? Pues en realidad la altura oscilará por unos 30 cm, pero esto no es tan importante. El motivo es porque los periquitos aprovechan más el espacio horizontal que el vertical para moverse.  Es ideal que la jaula tenga barrotes horizontales, ya que a estos animales les gusta trepar por las paredes de la misma para echar un vistazo al exterior.

Ahora, ¿y la forma de la jaula? Muchos cometen el terrible error de comprar una jaula redonda o que simula la forma de una mansión. Comprar este tipo de jaulas lo único que provoca es que el periquito quede desorientado. Por ello, lo mejor es comprar una cuadrada o rectangular. Tampoco es recomendable que los barrotes de la jaula sean de color blanco, puesto que esto dificulta mucho la visión del periquito. La separación entre barrotes debe ser de por lo menos 1 cm, porque si es más pequeño podrían engancharse las patas o el pico. Y cuánto más puertas tenga mejor, para así poder poner el bebedero y el comedero.

Elegida la jaula viene el auténtico quebradero de cabeza: los accesorios. Por defecto, las jaulas ya cuentan con una serie de accesorios como el comedero, una percha o juguete. Pero muchas fallan en una cosa: el comedero. Por norma general, los comederos están colgados por fuera de la jaula y son transparentes. No son recomendables para los periquitos, puesto que se ve obligado a meter la cabeza por un agujero para alimentarse. Por si fuera poco, al ser transparentes, hacen creer al periquito que por ahí se pueden escapar, por lo que vaciarán el comedero para intentarlo.

Por este motivo, los mejores comederos son los que se cuelgan por dentro de la jaula, retirando los exteriores y tapando los agujeros que quedan al descubierto. Se llenan con facilidad y resultan bastante fáciles de limpiar. Con el bebedor es con lo que menos preocupaciones hay. Bastará con elegir un bebedero de tubo, de plástico oscuro, y colocarlo para que el periquito beba.

Muchos optan por dejar las perchas que trae la jaula, pero cometen un terrible error. Estas están fabricadas con plástico, de tonalidades blancas con estrías. Estas estrías provocan heridas en las patatas de los periquitos y no son muy buenas para que estos animales se puedan posar sobre ellas. Lo mejor es cambiar estas barras por unas ramas naturales. No hace falta comprarla, puesto que cualquier rama de árbol, debidamente cortada, puede servir.

Ofrecen un mejor lugar de sujeción para el periquito, son más resistentes y no les producen heridas en las patas. Además, estas mismas ramas le sirven para limpiarse las patatas y el pico cuando quiera acicalarse.

Como a otros animales, a los periquitos les encantan los juguetes, porque les ayuda a salir un poco de su monotonía. El que más les gusta es el columpio, pero tener una cuerda o una escalera también les gusta. No hace falta llenar la jaula de juguetes, puesto que esto estresará al animal. Además, hay que evitar a toda costa espejos o juguetes que puedan reflectar la luz, porque esto resultará molesto para el periquito y lo estresará.

En la base de la jaula es recomendable colocar papel de periódico, lo que hará que sea más sencilla la limpieza. En verano, es bueno que dentro de la jaula el periquito tenga una taza o un vaso con agua, dónde pueda refrescarse, pero hay que quitarla una vez que este haya terminado.

¿Dónde situar la jaula del periquito?

Otra cuestión muy importante, ¿dónde situar la jaula del periquito? El mayor error que cometen la mayoría de los dueños es situarlo en la cocina, zona en la que se ven expuestos a humos y vapores que son mortales para ellos. Tampoco se les puede situar cerca de un televisor o debajo de tubos fluorescentes, puesto que la visión de los periquitos detecta destellos rápidos que les resultan molestos y podrían acabar volviéndolos locos.

Así, pues, ¿dónde situar la jaula? El salón, cerca de alguna ventana y alejado del televisor es un buen lugar. Es una de las habitaciones muy transitadas de la casa y le permiten escuchar el ruido del exterior, ya que les encantan los ruidos. Al principio se pueden sentir asustados, pero poco a poco se irán acostumbrando al ambiente y les encantará esa zona. Una zona donde dé el sol por la mañana pero que sea oscura por la noche es perfecto. Además, se les puede ayudar a dormir mejor cubriéndoles por la noche con una manta oscura, con cuidado de dejar un espacio libre para que pase el aire y así no se asfixie.

En el caso de optar por colgar la jaula, esta debe estar a la altura de nuestros ojos como mínimo. Esto les ayuda a verlo todo desde arriba, que es a lo que están acostumbrados. En el caso de situar la jaula en una mesa o sobre un pie especial, tienen que ser altos para que el animal no se sienta raro.

Aunque el sol resulte ser muy beneficioso para estos animales, hay que tener especial cuidado de dejarlos bajo el contacto directo de los rayos del sol. Tampoco pueden estar en una zona con muchas corrientes de aire, ya que esto provoca que se resfríen. Hay que probar por las diferentes zonas de la casa para escoger el mejor lugar para el periquito.

No suele ser muy recomendable, pero en realidad no hay problema de trasladar la jaula de un lugar a otro. Durante el día puedes dejar al periquito en una zona soleada, pero por la noche en una zona oscura dónde el animal esté cómodo para dormir. Eso sí, hay que evitar los movimientos bruscos para no despertarlos durante el transporte.

¿Qué ocurre si decides tener la jaula del periquito en el exterior?

Quien tiene jardín y mucho espacio libre no es extraño que prefiera tener al periquito fuera de casa. En estos casos las jaulas tienen que ser de gran tamaño, para que pueda moverse con total libertad sin molestia alguna.

No debe estar situado en un lugar dónde reciba el sol directamente sin tener la posibilidad de resguardarse, así como tampoco donde haya fuertes corrientes de aire. También hay que tener en cuenta que tenga protección contra la lluvia, como un techado sobre la jaula y dentro de ella un cobertizo en el que resguardarse.

Una vez que estén situados fuera de la casa, en este caso no hay que moverlos de allí. En un piso se acostumbran enseguida a como es el territorio, por lo que no hay muchos problemas, pero cuando es el exterior, no les gusta mucho los cambios. Por ello hay que escoger un lugar en el que pueda estar bien todo el año o aclimatarlo para ellos. Al contrario que los que se compren o traigan de fuera, los periquitos que nazcan en la jaula no tendrán problemas para aclimatarse a su nuevo ambiente.

El gran problema de tenerlos en el exterior son los depredadores como los roedores. Hay que proteger bien las jaulas para que estos no puedan llegar hasta ellos, y vigilar bien que no haya uno por la zona. O esto no solo podría provocar la muerte de los periquitos, sino que además se tenga una plaga enorme en la casa.

¿Qué se le puede dar de comer a un periquito?

Las semillas son la base de su alimentación, especialmente las de avena, pero también comen alpiste, trigo y mijo. No obstante, hay otros tipos de alimentos que les gusta. Un ejemplo es la lechuga, que hay que dársela en pequeñas porciones. Un buen alimento para darles en verano, puesto que contiene agua y eso les ayuda a hidratarse.

Otros vegetales que pueden comer son las zanahorias, las espinacas y las acelgas, que les proporcionan vitamina A para su desarrollo. La manzana es muy buena  por su alto contenido en agua, aunque los periquitos prefieren el plátano por su sabor. En otras palabras, hay que buscar alimentos que sean ricos en vitamina A mientras están creciendo, que sean ricos en calcio y especialmente en yodo.

Si se basa su alimentación en semillas, hay que fijarse que suelen dejar la cáscara, por lo que hay que cambiarles la comida del comedero a diario o no van a querer comer. Aunque no es muy recomendable, también se les puede dar de vez en cuando un poco de pan, pasta o arroz cocido, así como queso y un poco de huevo. Hay quien también les da un poco de carne cocida pero no es lo más recomendable para el animal.

¿Qué hay que hacer para criar y reproducir una colonia de periquitos?

La cría de una colonia de periquitos requiere de mucho trabajo, constancia y esfuerzo. Especialmente si se quieren tener muchos o probar a que nazcan diferentes combinaciones de colores.

Teniendo ya un macho y una hembra, viene la parte importante: la cría. Los periquitos pueden criar siendo muy jóvenes, con cinco meses, pero lo mejor es esperar a que por lo menos tengan el año. El motivo es sencillo: de criar siendo jóvenes pueden sufrir enfermedades o trastornos al dedicarse a la cría. La fertilidad del periquito comienza a edad temprana, pudiendo durar hasta los seis años.

Los periquitos pueden criar en cualquier momento del año, sin embargo la mejor estación es la primavera, cuando las temperaturas ni son muy frías ni muy cálidas. No deben estar mudando la pluma y estar sanos. No es recomendable que tengan crías más de tres veces al año, porque pueden quedar agotados y que sus descendientes sean de inferior calidad.

Con todo esto claro, ¿qué se puede hacer para motivar a los periquitos a la cría? Algunos periquitos crían por si solos, pero hay algunas cosas que se puede hacer para ayudarlos. Por ejemplo, necesitarán algo con lo que formar su nido, los cuáles los fabrican con madera de árbol no venenoso, por lo que dejarle las ramitas dentro de la jaula les motivará a fabricar uno. Otra opción es fabricar uno casero, pero esto es algo que no suele gustar mucho a los periquitos, por lo que lo mejor es dejar que sean ellos mismos quienes lo hagan.

Una vez que tengan el nido y esté la pareja, durante su época de celo comenzará el cortejo y a los tres o cuatro días la copulación. Tras eso, la hembra pasará todo el día en el nido hasta poner el primer huevo. Los huevos los ponen en días alternos y demedia son unos 6. Una vez puestos todos los huevos, la hembra los incubará durante unos 18 días. Dado que ha habido una diferencia de puesta entre cada huevo, los nuevos polluelos nacerán cada dos días.

Durante el tiempo que dure el crecimiento de los pequeños es normal que los periquitos sean bastante protectores, por lo que en esa etapa lo mejor es ocuparse únicamente de cambiarles el agua y la comida. Pueden llegar incluso a atacar si alguien se acerca demasiado a su cría.

¿Qué enfermedades puede tener un periquito?

Los periquitos no están libres de sufrir enfermedades. Algunas son hereditarias, otras las sufren por una mala alimentación y algunas por culpa del entorno. Lo normal es que el periquito se sienta decaído o haya dejado de cantar, lo que ayuda a saber que algo le sucede. Pero, en ocasiones, estas se pueden ver por un cambio en su plumaje o la aparición de manchas.

  • Resfriado: Si la jaula del periquito está situada en una zona con muchas corrientes de aire, o en la que haya cambios bruscos de temperatura, es normal que se resfríen. No es mortal, y bastará con darles un poco de calor para que se recuperen.
  • Ácaros de la sarna: En la zona del pico aparecerán unas costras, y a veces hasta en las patas. Tampoco es una enfermedad mortal pero si que molestará al animal. Bastará con untar un bastoncillo de algodón con aceite de oliva y aplicárselo en la zona afectada para que se recupere.
  • Catarro de buche: Estos casos se dan cuando al periquito se le ha alimentado con comida adulterada o verde, como una lechuga, sin lavarla adecuadamente. El periquito se sentirá triste, las plumas se le erizarán y la piel es posible que se le vuelva violeta. Además, dejará de comer y beber. Lo más común es que tras los 3 – 5 días que dura la enfermedad el periquito muera, por eso hay que darle granos limpios y verdura previamente lavada.
  • Catarro gastro-intestinal: Es más común verlo en los ejemplares más jóvenes cuando la calidad del grano es de mala calidad. El periquito se deprime, no come y sus heces son de un tono blanco. Hay que separarlos del resto de los animales de la jaula para que no se contagie, situándole en un ambiente con una temperatura suave y alimentos con alimento limpio.
  • Asma: Los periquitos también pueden sufrir asma. Es bastante difícil de curar, pero no imposible. Por suerte no causa la muerte. Hay que colocar en el agua del bebedor un trocito de regaliz o unas gotas de jarabe de Tolú.
  • Bronquitis: Gérmenes, gases… es común que lo padezcan periquitos cuya jaula está situada en la cocina o cerca de esta. Respiran con dificultad, abriendo el pico para aspirar aire, y suelen estar quietos con los ojos cerrados. Lo mejor es ponerlos en una zona abrigada pero ventilada.
  • Epilepsia: Es muy normal en los ejemplares muy jóvenes. Los síntomas son saltar de un lado a otro de manera rara y alocada, quedando al final paralizados. Es una enfermedad que no tiene cura, aunque algunos expertos aseguran que duchándolos con agua fría y secándolos al sol les ayuda a relajarse.
  • Estreñimiento: Los periquitos no podrán hacer sus deposiciones, aunque un poco de lechuga les puede ayudar a curarse. Suele estar provocado por una situación de mucho estrés.
  • Fracturas: No es muy común, pero estos animales también pueden hacerse una fractura en un ala o una pata. En estos casos lo mejor es llevarlo al veterinario para que tomen las precauciones pertinentes antes de que sea incurable.
  • Melancolía: Aunque un periquito se puede acostumbrar a vivir solo en su jaula, si antes tuvo un compañero es normal que tras la muerte de este se sienta muy solo. Lo normal es que desaparezca la melancolía al ponerlo con otro compañero.
  • Obesidad: ¿Puede un periquito ponerse gordo? Si en el caso de consumir alimentos con mucha grasa. No es mortal, pero lo mejor es que tengan una jaula con aparatos en los que hacer algo de ejercicio, como el columpio, y cambiarle la dieta a verdura.
  • Parálisis: En ocasiones algunos de los periquitos pueden tener problemas para realizar algunos movimientos. Esto suele darse por la falta de vitaminas o la falta de luz solar.
  • Paratifosis: Los periquitos se sienten como deprimidos, permaneciendo en sus saltadores con las plumas erizadas y los ojos cerrados. Suele ser mortal aunque se les puede ayudar a recuperarse con dos a cinco gramos de sulfato de hierro en el agua.
  • Pepita: Debajo de la lengua al periquito les saldrá un pequeño tumor que les impedirá comer. Pero no es mortal, pues abriéndoles el pico y cogiéndoles la lengua con unas pinzas se les puede desinfectar con un líquido a base de cebolla machacada y vinagre fuerte. Aunque lo mejor es  dejarlo en manos de un profesional.
  • Piojillo: Unos pequeños organismos que se alojan debajo de las plumas. Los periquitos afectados por estos parásitos suelen tener las plumas erizadas y están inquietos. Hay que rociar al periquito con alcohol de 90º C para que los pueda eliminar.

¿Cuáles son los pasos a seguir para adiestrar al periquito?

Existe una gran diferencia entre que el periquito coja cariño al dueño y que este esté adiestrado. No es algo fácil de conseguir, pero si que se puede lograr. Lo más importante es la paciencia y la constancia.

Lo más importante es que el periquito sea joven, pues son más fáciles de adiestrar al ser más dóciles. También es importante que el carácter del periquito sea alegre y juguetón. Esto es lo que hay que buscar a la hora de comprar un periquito. Mucho cuidado de comprar lo que se vende en tiendas como “periquito amaestrado”. A estos solo se les ha cortado las plumas para que no puedan volar y así se ven obligados a que se sitúen sobre uno de nuestros dedos para que puedan salir de la jaula.

Una vez que se tiene el periquito hay que esperar a que se adapte a su nuevo entorno, lo que le va a llevar unos cuántos días. Se notará que ya está mejor adaptado al entorno cuando comience a cantar o a moverse por la jaula. Ya habituado a su nuevo hogar, hay que ganarse la confianza del animal.

Es normal que tengan miedo y que crean que les vamos a hacer daño, por lo que lo primero de todo será colocar la jaula en un lugar dónde suela haber personas y se acostumbre a ellos. Además, hay que acercarse al principio a la jaula únicamente para cambiarles la comida y el agua, hablándoles con un tono de voz suave.

Ya habituado al ambiente de la casa y a nuestra voz, es el momento de subir un nuevo escalón en la confianza. No hay que meter la mano entera en la jaula, ya que esto asustará. Primero de todo hay que lograr que se ponga sobre el dedo.

Para conseguirlo, hay que ofrecerle alguna golosina que le guste sobre el dedo, como panizo, lechuga o zanahoria. Día tras día irá cogiendo más confianza, hasta que al final se sitúe sobre el dedo. Conseguido esto, habrá que acariciar con nuestros dedos su vientre. Requiere de mucha paciencia, y en ningún caso hay que obligar al animal a que se suba sobre el dedo.

Poco a poco hay que ir sacando al periquito de la jaula sobre el dedo, pero sin que esté llegue a salir al principio o acabará saliendo volando. Lo cuál podría ser un gran problema, ya que al conocer la libertad muchos periquitos no querrán volver a su cautiverio.

¿Qué hacer con el periquito cuando está fuera de la jaula?

Cometer el error de dejar un espacio libre para que el periquito escape o sacarlo demasiado pronto de la jaula sobre el dedo hará que este decida explorar su nuevo entorno. En realidad es recomendable que el periquito salga de la jaula para ejercitar un poco las alas.

Lo normal es que se choque con muebles y paredes, ya que es entorno que no conoce bien y estará un poco nervioso. Además, no hay que tener objetos puntiagudos, estufas o ventiladores que puedan estresar al animal mientras explora la zona. El periquito tiene que salir por si mismos de su jaula y no a la fuerza. En estos casos, lo mejor es que el periquito esté acostumbrado a la mano de su dueño, para que se pueda volver a meter en la jaula cuando ya haya hecho bastante ejercicio.

No hay que perseguirlo cuando esté fuera de la jaula ni tampoco intentar cogerlo. Basta con colocar un poco de su golosina preferida en la mano y dejar que este vaya directamente a la mano. Luego acercarlo a la jaula para que él solo se introduzca. Dado que sabe que en la jaula hay comida y agua, es posible que él solo vuelva por su cuenta a ella.

¿Qué hay que saber antes de comprar un periquito?

Lo más normal es comprar un periquito en una tienda de animales, pero por desgracia no es la mejor de las ideas. ¿El motivo? En las tiendas no suelen preocuparse mucho por la salud de estos animales y no es raro que uno de ellos esté enfermo o sea un animal muy estresado al convivir con otros tantos.

Pero si se opta por esta adquisición, los que hay que evitar son:

  • Los que tengan el plumaje liso y sin claros, con plumas de cola sin formar el tipo de silueta de las aves jóvenes.
  • Que tengan las plumas ahuecadas y se encuentren en el fondo de la jaula, dejándose sacar con facilidad. ES una señal de que están enfermas.
  • Si tienes las plumas alrededor del ano pegajoso o sucio, además de patas y garras sucias, es que no están en buen estado de salud.
  • El pico tiene grietas y los orificios del céreo están sucios. Es posible que emitan ruidos ásperos y jadeen el respirar.
  • Lo normal es que la piel sea rosada, pero si la tienen amarilla es que sufren de una degeneración adiposa.

¿Cómo se limpia al periquito?

Los periquitos son animales muy limpios y aseados, pero no les basta con acicalarle con el pico para mantenerse limpios. En verano colocar una taza de agua les sirve para refrescarse al mismo tiempo que se lavan, pero en invierno también les viene bien tener un lugar dónde hacerlo.

No hay que preocuparse mucho de lo largas que sean las uñas de las patas, puesto que con los barrotes de la jaula y los palos de los columpios y de las perchas las tendrán del tamaño razonable. De decidir cortárselas, esto hay que dejarlo en manos de un profesional. Eso si, si se hace una vez hay que hacerlo siempre, puesto que las uñas les crecerán curvadas tras el primer corte.

La limpieza de la jaula es importante hacerla un par de veces por semana. Colocando papel de periódico en la base de la jaula hace que sea un poco más fácil de limpiar. Si el periquito está un poco amaestrado, se le puede acostumbrar a salir de su jaula durante la tarea de limpieza, para que de paso estire las alas. El comedero hay que limpiarlo una vez al día, para retirar las cáscaras del alpiste, mientras que el agua hay que limpiar el tubo tres veces por semana para eliminar posibles microbios y bacterias.